Mujeres en la Masonería

Es interesante señalar que las mujeres habitualmente no pueden convertirse en Masones.
La corriente principal, reconocida por la Gran Logia Unida de Inglaterra (que domina las logias de Seattle) solo admite a varones. Esta prohibición se remonta a las Constituciones de Anderson de 1723, el texto fundacional de la masonería moderna, que excluye explícitamente a las mujeres de la iniciación.

Para integrar a las mujeres del entorno familiar (esposas, viudas, hijas o hermanas de masones), se crearon organizaciones anexas como la Estrella de Oriente.
Con el tiempo, también se formaron logias exclusivas para mujeres que reivindicaban su derecho a trabajar los mismos ritos filosóficos y esotéricos (como el Escocés o el Francés) sin depender de la tutela ni de las reglas de las logias masculinas.



1. El Rito de Adopción

Surgía en la Francia del siglo 18 y se diseñaba específicamente para integrar a las mujeres (generalmente esposas y familiares de masones) en la fraternidad.
Su estructura no replicaba el simbolismo de la construcción del Templo de Salomón, sino que utilizaba metáforas basadas en el Jardín del Edén, el Arca de Noé o la Torre de Babel.
Aunque comenzaba bajo la tutela masculina, servía como la primera puerta de entrada real de las mujeres a los misterios masónicos.

2. El Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA)

Aunque en sus orígenes era estrictamente masculino, terminaba convirtiéndose en el rito más practicado por las logias mixtas y femeninas.
Cuando la orden Le Droit Humain (El Derecho Humano) se fundaba en 1893 como la primera institución verdaderamente mixta en Francia, adoptaba este rito como su sistema central de 33 grados. En ella, hombres y mujeres eran iniciados en absoluta igualdad de condiciones, compartiendo todos los grados y secretos.
Las Grandes Logias Femeninas que nacían en el siglo XX también lo abrazaban para reclamar su derecho a practicar la masonería filosófica en absoluta igualdad de condiciones.

3. El Rito Francés (o Rito Moderno)

Debido a su naturaleza adscrita al librepensamiento y desligada del dogmatismo de la línea anglosajona, resultaba muy atractivo para las logias progresistas. A medida que obediencias liberales flexibilizaban sus normas de admisión, el Rito Francés se convertía en uno de los más habituales en los talleres donde hombres y mujeres trabajaban juntos.

4. El Ritos de Memphis-Misraïm (Ritos Egipcios)

Por su carácter marcadamente esotérico, ocultista y alejado de las regulaciones estrictas, muchas de las logias que trabajaban estos ritos egipcios operaban de forma independiente o en redes clandestinas. Esto les permitía ser pioneras a la hora de admitir mujeres, integrándolas en sus búsquedas alquímicas sin las restricciones de la masonería regular.

5. La Orden de la Estrella de Oriente. 

Aunque formalmente era un cuerpo anexo y no un rito masónico, poseía su propio sistema ritualístico. En él, las mujeres no solo participaban, sino que ostentaban los títulos principales (como la Digna Matrona) y dirigían los trabajos de la asamblea, estableciendo un espacio de liderazgo indiscutible dentro del entorno general de la fraternidad.

 

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