Parazoología Atabasca


El clima en el Consejo Atabasco oscila entre subártico y ártico. En su orografía destaca la cordillera de Alaska, que contiene el monte Denali, que es el mas alto de norteamérica con 6194 metros.
El triángulo entre Barrow, Anchorage y Juneau es también la parte de Norteamérica donde mas desapariciones se producen -especialmente en invierno- fruto de locales y sobretodo turistas que se extravían y nunca vuelven a aparecer, o cometen algún error y el clima los mata.

Las leyendas Atabascas hablan de Kushtaka, un espíritu nutria que se le aparece a los viajeros con diferentes formas para confundirlos, los lleva a un río cercano y los acaba matando. Por el momento, incluso para el Sexto Mundo, Kushtaka no es mas que un mito.

Para los Atabascos, su tierra es literalmente sagrada, y con su escasa población pueden disfrutar de buenos territorios naturales tan solo cruzados por alguna carretera, cuando la hay -comunicando ciudades o lugares importantes- lo que es una bendición para ellos y una maldición para quien necesite ayuda y esté aislado de la civilización.

En un entorno así, la fauna local ha podido desarrollarse agusto; alces, osos, caribues, lobos, zorros, bueyes almizcleños, linces, nutrias, focas, leones marinos, aguilas de cabeza blanca, orcas y ballenas jorobadas.

La fauna despertada es rica y abundante también en estas tierras; Algunas criaturas despertadas habituales son el Alce de nieve, la serpiente de nieve, el gusano de roca, el nuevo jabalí, el cuervo de tormenta, el bufalo blanco, el piasma, el tan famoso sasquatch -sin duda la especie mas famosa- y en las montañas el ave de trueno y el gran glotón, por encima de los 1000 metros.

Los sasquatch son muy habituales y famosos. Mudos, viven en pequeños grupos tribales fuera de las cuevas. También se apoderan de puestos de avanzada abandonados. El Consejo Atabasco les da la ciudadanía solo con que lo soliciten, y aunque la mayoría prefiere que los dejen solos, aunque algunos están dispuestos a trabajar como guías, rastreadores, o en varios locales nocturnos ganándose la vida como músicos, camareros o técnicos de sonido.

Menos habituales son el dragón de hielo, el dientes de sable, el lince de la bruma, el wendigo (orcos infectados por el VVHMH, existiendo de hecho una comunidad muy famosa, una especie de reserva que recibe orcos infectados de todo Norteamérica para practicar su dieta canibal apartados del mundo), la mantícora, y unicornios y grandes unicornios en las montañas.

Y extraños son los fuegos fatuos, espíritus de la naturaleza de toda clase (incluyendo a los Hombres del bosque que aparecen como shamanes en varios ecosistemas por todo el mundo), hombres lobo, hombres oso, dzoo-noo-qua, el gato Tallis, o el sabueso de sombra, que es un problema para los Atabascos por encima de la línea del círculo polar ártico cuando las noche se alargan y se convierten en los principales depredadores de los metahumanos (hasta 66 días en Barrow, a 71°18′1″N, del 19 de noviembre al 23 de enero). Sí, estas tierras buyen de magia, y los espíritus pueden ser tan frecuentes como estas raras especies despertadas, lo que da una idea de por que lo shamanes consideran la tierra Atabasca rica y poderosa.

En los oceanos alejados de la costa, y en profundidad pueden encontrarse Dragones de mar y Leviathanes. El lago Iliamna, de 2600 km² es habitado por pleuracantos de agua dulce, aunque hay también en otros grandes lagos. En las aguas costeras y la costa hay lobos marinos Atabascos.
Los parazoologos todavía están tratando de determinar si los lobos marinos son criaturas despertadas o goblinizadas. Lo que han determinado es que muestra signos de una fuerte mutación por exposición tóxica, principalmente derrames de petróleo. Es un depredador, del tipo que le gusta comer cosas que antes puede patear, y parece que le gusta el sabor de (meta)humanos. Se sabe que los lobos marinos atacan a pequeñas naves directamente e incluso se escabullen a bordo de barcos grandes para encontrar comida. Incluso la mayoría de los eco-freaks no los defenderán, por lo que no sorprende que el Consejo Atabasco haya otorgado recompensa por ellos (1000¥ por cabeza de lobo marino).

Con el despertar, también 6 dragones despertaron en diferentes partes de las tierras Atabascas, y pueblan toda la zona como la última frontera salvaje del continente hacia el norte.

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