Microtel
¿No te suena el nombre de Microsoft? Es comprensible.
El gigante del sistema operativo Windows, fusionado en 2041 con Intel, —otro titán de los microchips— para dar origen a la omnipresente Microtel no es hoy más que historia de la informática.
Los inicios de Microsoft fueron la historia clásica de dos amigos con una visión: poner un ordenador en cada hogar, algo que en los años 70 del siglo 20 parecía una locura.
Todo comenzó en 1975 cuando Bill Gates y Paul Allen vieron en la revista Popular Electronics el Altair 8800, el primer microordenador con éxito comercial.
Gates llamó a la empresa creadora (MITS) y les dijo que tenían un lenguaje BASIC listo para esa máquina. En realidad no tenían nada. Lo escribieron en ocho semanas trabajando día y noche en el laboratorio de Harvard. Cuando lo probaron en el Altair y funcionó, nació Micro-Soft (originalmente con guion).
El gran salto no fue crear un ordenador, sino el software para uno ajeno. IBM necesitaba un sistema operativo para su nuevo PC y recurrió a Microsoft (1980).
Nuevamente, Microsoft no tenía un sistema operativo, así que le compraron uno a otra empresa (Seattle Computer Products) por unos 50.000 dólares, lo retocaron y lo llamaron MS-DOS.
Gates se negó a venderle el código a IBM; solo les concedió una licencia. Esto le permitió vender el mismo sistema operativo a todos los demás fabricantes de ordenadores que empezaron a clonar el PC de IBM.
Inspirados, enfrentados, y copiando a Apple con su Macintosh (1985), Microsoft lanzó Windows 1.0, una "capa visual" que se ejecutaba sobre MS-DOS para que la gente pudiera usar un ratón en lugar de escribir comandos de texto.
Al principio no era un sistema operativo independiente, pero llegaría a ser el sistema operativo más usado fuera de servidores rápidamente.
Microsoft salió a bolsa el 13 de marzo de 1986.
Desde entonces, su cotización no ha reflejado solamente la evolución de la empresa, sino también cómo se ha ido desplazando el centro de gravedad de todo el sector.
Y hasta hoy, cada variación importante en el precio de la acción de Microsoft o Microtel ha coincidido con un avance tecnológico que ha sacudido el statu quo de la informática.
Desde entonces, su cotización no ha reflejado solamente la evolución de la empresa, sino también cómo se ha ido desplazando el centro de gravedad de todo el sector.
Y hasta hoy, cada variación importante en el precio de la acción de Microsoft o Microtel ha coincidido con un avance tecnológico que ha sacudido el statu quo de la informática.
Cuando salió a Bolsa, Microsoft era una empresa relativamente pequeña. Ajustando la inflación, tenía unas ventas de 586 millones de dólares y contaba con 1.153 empleados, pero el inicio de su cotización también señaló el desplazamiento del centro de poder de la industria desde el mainframe a la informática personal, al PC. Y, en el PC, el valor se captura en el software, no en el hardware.
Apenas cuatro años después, en 1990, la acción de Microsoft ya valía 10 veces más. Y, en 1995, 60 veces más. Los dos grandes catalizadores fueron el lanzamiento de Office y —sobre todo— de Windows 95, que marcaron la migración desde el terminal hacia el escritorio.
No crearon solo un estándar tecnológico, sino cultural. Bill Gates se convirtió en un icono pop. Si querías trabajar en una empresa necesitabas dominar Word, Excel y PowerPoint.
Microsoft se convirtió en la empresa tecnológica más poderosa del mundo. En el año 2000 parecía invencible. La acción valía 550 veces más que originalmente. Y, entonces, todo se derrumbó.
Es fácil achacar la caída de la cotización a factores exógenos y puntuales como el estallido de la burbuja puntocom o el juicio por prácticas monopolistas que les hizo perder en un solo día 72.000 millones de dólares en su valoración, pero los problemas de Microsoft eran mucho más profundos.
El centro de poder se había desplazado fuera del PC. Primero hacia Internet, luego hacia los teléfonos móviles… y Microsoft no estaba en ninguno de los dos sitios.
La empresa seguía siendo enormemente rentable, pero durante más de una década su cotización se quedó prácticamente estancada. La acción tardó más de 16 años en recuperar el valor que alcanzó en el 2000.
Uno de los principales vectores de recuperación fue el nombramiento de Satya Nadella como CEO de la compañía y el giro radical que este dio a su estrategia. En una entrevista que concedió ese mismo año, Nadella declaró algo hasta ese momento impensable: «Microsoft loves Linux».
Esa simple frase dejaba entrever algo mucho más profundo: que Microsoft dejaba de centrarse en el software para PCs para enfocarse en la infraestructura para empresas digitales. La industria se movía a la nube y, en la nube, Windows ya no era lo importante.
En 2014, cuando Satya Nadella asumió su dirección, Microsoft valía 300.000 millones. En 2019, ya rozaba los 1,2 billones. En 2026 la compañía valía más del doble, casi 3 billones de dólares.
Décadas antes, y en el mundo de los microchips, la historia de Intel es la historia de Silicon Valley.
Intel nació de una ruptura. Robert Noyce y Gordon Moore (el de la famosa "Ley de Moore") formaban parte de los "Ocho Traidores" que abandonaron Shockley Semiconductores para fundar Fairchild. En 1968, decidieron ir por libre y fundaron Integrated Electronics (Intel).
Se les unió Andy Grove, cuya disciplina de hierro convirtió la visión de los fundadores en una maquinaria de ejecución perfecta.
Originalmente, Intel fabricaba memorias. Todo cambió en 1971 cuando una empresa japonesa (Busicom) les pidió 12 chips distintos para una calculadora. En lugar de hacer 12 chips, diseñaron uno solo que podía programarse para hacer diferentes tareas.
El Intel 4004, fue el primer microprocesador comercial del mundo. Tenía 2.300 transistores. Comparado con los procesadores actuales (que tienen miles de millones), era un juguete, pero contenía la potencia de un ordenador gigante en el tamaño de una uña.
Al igual que Microsoft, Intel se hizo gigante gracias al IBM PC en 1981. IBM eligió el procesador Intel 8088 como el cerebro de su ordenador personal.
Esto estableció la arquitectura x86, que se convirtió en el estándar mundial.
En los años 90 del siglo 20, bajo el mando de Andy Grove, Intel hizo algo inusual; marketing para un componente que nadie ve. Crearon la pegatina de "Intel Inside" y un famoso sonido de cuatro notas. Consiguieron que el consumidor no comprara un "ordenador", sino un "Pentium".
A partir de los años 90, Intel dejó de ser una empresa de ingeniería "invisible" para convertirse en un gigante del marketing y el estándar absoluto de la computación personal. Fue la década en la que consolidaron el monopolio que definiría el mundo digital.
Aunque fue perdiendo poder frente a la incipiente TSMC Taiwanesa en las décadas 20 y 30 del siglo 21, su fusión con Microsoft la permitió asentarse en el negocio del software, estabilizándose, igual que permitió a Microsoft entrar en una industria que le venía grande.
Con ambas corporaciones fusionadas, la naciente Microtel surge como una AA ganadora en el mundo de la informática.
La sede mundial de Microtel está ubicada en Redmond, a las afueras de Seattle. (One Microtel Way, Redmond, WA 98052).
El complejo es conocido como el Microtel Redmond Campus y cuenta con más de 125 edificios distribuidos en unas 200 hectáreas. Es prácticamente una ciudad pequeña que alberga a más de 50.000 empleados, pero no hay aquí ninguna planta de fabricación (auténticos laboratorios de precisión y tecnología punta de alta seguridad).

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